No sé muy bien cómo, pero he terminado levantando mi sitio web 15 años después. Recuperé un viejo USB y, al ver aquella carpeta «htdocs_backup», algo se removió dentro de mí. Cuando la abrí y me encontré con todo ese espagueti desastroso, pero lleno de ese encanto y simpleza que me apasionan desde que empecé a programar allá por 2007, no pude resistirme: tocó actualizar, 15 malditos años después.
Tal vez quede en nada, tal vez sea algo que cree una nueva rutina en mí, pero si de algo estoy seguro es de que esto, el volver a tocar un código tan antiguo, me ha hecho reconectar con mi programador interior, algo que la inteligencia artificial está matando. Sí, nos ha cambiado la vida, quizás sea todo más rápido y fácil, pero no se siente igual. Puede que mantener este sitio activo junto con mi Git sea lo que necesite para volver a sentirme humano y menos dependiente de una máquina.